AL AIRE

Clausuran peluquería donde podían ver pelos.


En Rusia, una estética trabajaba con estilistas que se desnudaban mientras cortaban el cabello. Cobraban 50 euros (869 pesos).

El establecimiento era tan famoso que diariamente se hacían filas más largas que las de Liconsa a las 6 de la mañana o que las del Monte de Piedad en enero para poder entrar. Lo que ocasionó que varios borrachines confundieran la puerta de la estética moscovita con la de su local vecino: un centro para niños autistas donde los briagos entraban con el propósito de encontrar muchachonas.

Por tal motivo, la directora de la escuela, Ludmila Mihailova, llamó a las autoridades con el fin de que se calmara la bronca porque era terrorífico dejar a los niños en el patio rodeados de borrachos que trataban de entrar a la estética.

Cuando un poli encubierto llegó al lugar, se sorprendió cuando le ofrecieron un paquete opcional: la estilista se encueraría durante el corte de pelo por unos cuantos euros más.
Uno de los clientes describió cómo es el salón:

"Una vez que entras, te recibe una chica con pechos grandes que te ofrece una taza de café y coquetea contigo. Las luces se encienden y luego comienzan a hablar de cuáles son los servicios que se pueden ofrecer".

Después de la inspección policiaca, la peluquería (en toda la extensión de su palabra) quedó clausurada.

Sí, sabemos lo que estás pensando (¿por qué está tan lejos Rusia?)